Soy Licenciado en Ciencias de la Comunicación, la verdad nunca me imagine estar frente a un grupo impartiendo clases y menos en el nivel medio superior.
Al inicio de esta gran labor, me resulto un poco difícil, pues para empezar me estaba metiendo en una practica (la docencia) en la cual no tenia ni idea de lo que era impartir alguna materia, puesto que en la universidad, que aun seguía estudiando, no me enseñaron nunca nada de pedagogía, aunado a esto era muy joven con apenas 19 años, e incluso había algunos alumnos de mi edad o mayores, el primer día fue algo que no se me va olvidar jamás, los nervios se apoderaron de mi, cuando al entrar al salón algunas niñas comenzaron a silbarme, el cambio de color se me noto enseguida y me llevo unos minutos lograr poner orden en el grupo, después de este incidente los nervios se incrementaron, sentía que mis alumnos esperaban cualquier momento titubeante en mi, para hacerme notar mi falta de experiencia, pero tan pronto empecé la clase todos adoptaron su papel de alumnos y pude terminar mi primeros dos módulos sin ningún otro contratiempo, el tema de la clase no lo recuerdo, pero lo que, si, quedo en mi mente fue el ver a los jóvenes con ganas de aprender, atentos a lo que el profesor estaba enseñando no importándoles que fuera mi primera clase.
Han pasado diez años desde entonces y a pesar de que muchas cosas son diferentes sigo viendo a esos mismos jóvenes sedientos de conocimientos, no importando su condición económica, las carencias o necesidades de nuestro plantel, yo he adquirido más experiencias en el proceso de enseñanza-aprendizaje, pero las condiciones precarias en las que junto a mis compañeros hemos batallado por sacar generaciones de Técnicos Agropecuarios y Técnicos en Informática, a pesar de no contar con la infraestructura necesaria, eso es lo que hace que me enorgullezca mas de mis estudiantes, de mis compañeros maestros y de esta gran labor que compartimos, que no es nada más el formar profesionistas, sino el de crear personas con valores y preparadas para salir de sus comunidades a ganarse la vida y es tan satisfactorio cuando te encuentras inesperadamente con algún ex alumno, ya convertido en profesionista y en el momento que te da las gracias haciéndote participe de su éxito, es una sensación agradable, que te hace reflexionar sobre tu trabajo que desempeñas.
El decir ¿cómo percibo mi docencia? Es una pregunta nada fácil de contestar, trato todos los días de dar lo mejor de mí en el salón de clases, utilizo secuencias didácticas para lograr el objetivo de concluir mi programa, llevo acabo estrategias de evaluaciones que les den oportunidad a los alumnos de aprovechar todos sus recursos, manejo dinámicas para involucrar a los jóvenes en algunos temas, en fin.
El preguntar ¿cómo perciben mis alumnos mi docencia? Considero que seria más importante.
sábado, 8 de mayo de 2010
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